¿Quién merece el título de mejor guitarrista de la historia? Para algunos, la respuesta está en los solos de Jimi Hendrix. Otros eligen la velocidad de Eddie Van Halen o las melodías de David Gilmour. Pero este ranking tiene un ganador diferente, y su historia incluye una guitarra construida en casa que terminó sonando en algunos de los escenarios más grandes del mundo.
Si disfrutas descubriendo artistas y explorando historias relacionadas con la música como el post de Los 10 artistas con más ventas musicales de la historia, esta selección ofrece una buena excusa para volver a escuchar a diez figuras esenciales del rock. Cada una representa una manera distinta de entender las seis cuerdas: como una voz, una fuente de experimentación o el motor de una canción inolvidable.
Antes de comenzar, conviene aclarar un detalle: la lista corresponde a los primeros diez puestos de la categoría de rock de la selección publicada por Guitar World, elaborada con participación de los lectores de Total Guitar y Guitar World. Por eso, debe entenderse dentro de ese contexto, sin presentarla como una clasificación definitiva de todos los estilos musicales.
10. Slash: melodías que se reconocen en segundos
El décimo puesto pertenece a Slash, una figura inseparable de Guns N’ Roses. Su sombrero y su melena forman parte de la imagen del rock, pero su lugar en esta lista se entiende mejor escuchando sus guitarras.
El comienzo de “Sweet Child O’ Mine” demuestra cuánto puede conseguir una frase bien construida. Antes de que aparezca la voz, la canción ya tiene una identidad. En “November Rain”, sus intervenciones acompañan el crecimiento de una balada que termina convertida en una explosión de intensidad. Ambas canciones forman parte del repertorio más representativo de la banda.
Al escuchar a Slash, vale la pena prestar atención a cómo conecta las frases. Sus solos tienen pausas, repeticiones y momentos de tensión que permiten seguirlos casi como si fueran una segunda letra.
9. Jeff Beck: una guitarra capaz de cantar
Jeff Beck ocupa el noveno lugar. Su trayectoria lo llevó por terrenos tan diferentes como el rock y el jazz, siempre con una capacidad expresiva que convirtió al instrumento en protagonista. El Rock & Roll Hall of Fame destaca precisamente esa cualidad: su guitarra podía sostener el discurso musical sin depender de un cantante.
Una de las claves de su estilo era el control de los pequeños detalles. La intensidad de una nota, su duración o una variación de afinación podían cambiar por completo el carácter de una frase.
Para acercarse a su música, conviene escuchar sin esperar únicamente velocidad. Lo interesante aparece en los matices: cómo comienza un sonido, cómo se transforma y cómo deja espacio para el siguiente.
8. Alex Lifeson: el equilibrio dentro de Rush
Alex Lifeson aparece en el octavo puesto. Como guitarrista de Rush, participó en una propuesta que combinó exigencia instrumental, canciones ambiciosas y una constante búsqueda de nuevas posibilidades.
La banda pasó del hard rock a composiciones progresivas y luego incorporó una mayor presencia de sintetizadores. Esa evolución obligaba a encontrar distintos lugares para la guitarra dentro del conjunto.
En temas como “The Spirit of Radio” o “Tom Sawyer”, resulta interesante seguir su participación incluso cuando no está tocando un solo. Los acompañamientos, los cambios de textura y las entradas precisas ayudan a explicar su importancia.
Su puesto recuerda algo que a veces se pierde en estas discusiones: un gran guitarrista también se reconoce por cómo escucha y responde a sus compañeros.
7. Ritchie Blackmore: riffs contundentes y ambición musical
Ritchie Blackmore ocupa la séptima posición. Su trabajo con Deep Purple es una referencia para entender la evolución del hard rock y su relación con sonidos más pesados.
La banda combinó fuerza, experimentación e influencias de la música orquestal, dejando una huella importante en el desarrollo del metal.
“Smoke on the Water” permite comprender una parte de ese legado: una figura breve puede convertirse en el centro de una canción y permanecer en la memoria durante décadas. “Highway Star”, por su parte, ofrece otra perspectiva para escuchar su energía y su construcción de solos.
Blackmore representa dos capacidades que rara vez conviene separar: crear una idea fácil de recordar y desarrollarla con recursos musicales.
6. David Gilmour: la fuerza de una nota bien colocada
En el sexto lugar aparece David Gilmour, cuyo trabajo está ligado a la identidad de Pink Floyd. La banda llevó el rock psicodélico y progresivo hacia composiciones extensas y discos conceptuales en los que participaron Gilmour, Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason.
Su estilo invita a escuchar la relación entre las notas y los silencios. En “Comfortably Numb”, por ejemplo, se puede seguir cómo cada frase prepara la siguiente y cómo la intensidad aumenta sin necesidad de mantener una velocidad constante.
“Shine On You Crazy Diamond” ofrece otra puerta de entrada. Escuchar su introducción con calma ayuda a apreciar cuánto puede aportar una guitarra al ambiente de una canción.
5. Eric Clapton: el blues como lenguaje
Eric Clapton ocupa el quinto puesto. Su recorrido por bandas como Cream y Derek and the Dominos lo convirtió en una figura fundamental del blues rock. En Cream compartió formación con Jack Bruce y Ginger Baker, mientras que con Derek and the Dominos grabó Layla and Other Assorted Love Songs.
Para entender su manera de tocar, conviene prestar atención al fraseo: cómo organiza pequeñas ideas y les da continuidad. Un recurso central es el bending, que consiste en estirar una cuerda para elevar la altura de una nota.
En “Crossroads” se puede escuchar su faceta más intensa. “Layla” permite explorar otro contexto, donde las guitarras forman parte de una composición con varios momentos y un desarrollo propio.
4. Eddie Van Halen: una nueva energía para la guitarra eléctrica
Eddie Van Halen aparece en la cuarta posición. Su combinación de velocidad, precisión y creatividad transformó las expectativas sobre lo que podía hacer un guitarrista de hard rock.
Uno de los recursos más asociados con su estilo es el tapping a dos manos: producir notas sobre el diapasón utilizando también los dedos de la mano que normalmente pulsa las cuerdas. Eddie ayudó a popularizarlo y lo convirtió en una parte reconocible de su lenguaje.
“Eruption” es una buena pieza para descubrir esa faceta. Después, escuchar “Panama” permite cambiar el foco hacia sus acompañamientos y comprobar cuánto aportaba su sentido del ritmo a las canciones.
3. Jimmy Page: pensar la guitarra como parte de una obra
Jimmy Page ocupa el tercer puesto. Su importancia en Led Zeppelin incluye tanto la interpretación como la producción: la manera de grabar, combinar sonidos y organizar las canciones fue una parte esencial de su trabajo.
La banda reunió blues, folk y otras influencias en una propuesta que amplió las posibilidades del rock. Page tuvo un papel central en esa construcción sonora.
Para recorrer sus diferentes caras, se pueden comparar “Whole Lotta Love”, “Stairway to Heaven” y “Kashmir”. Cada una propone una relación distinta entre repetición, desarrollo y contraste.
Su caso ayuda a ampliar la pregunta del ranking: también importa qué hace un músico con una idea antes y después del solo.
2. Jimi Hendrix: ampliar lo que podía expresar el instrumento
Jimi Hendrix se queda con la segunda posición. Su manera de integrar blues, improvisación y experimentación sonora abrió caminos que influyeron en numerosos estilos posteriores.
Con The Jimi Hendrix Experience exploró el uso musical de la distorsión, la realimentación del amplificador y los recursos del estudio. Esa búsqueda convivía con una técnica fluida y un fuerte sentido de la canción.
“Purple Haze”, “Little Wing” y “Voodoo Child (Slight Return)” permiten escuchar diferentes dimensiones de su música. La primera destaca por su impacto; la segunda invita a detenerse en los acompañamientos; la tercera ofrece espacio para apreciar su fuerza expresiva.
Su legado sigue alimentando el debate porque cambió tanto el sonido de la guitarra como la imaginación de quienes la tocaban.
1. Brian May: una identidad construida desde el instrumento
Brian May encabeza esta selección. El guitarrista de Queen desarrolló una identidad reconocible con la Red Special, la guitarra que construyó junto a su padre. Esa historia artesanal es uno de los detalles más conocidos de su relación con el instrumento.
Dentro de Queen, su guitarra encontró espacio en una propuesta que mezclaba teatralidad, armonías elaboradas y exploración de diferentes géneros.
El solo de “Bohemian Rhapsody”, las intervenciones de “Killer Queen” y la energía de “Tie Your Mother Down” permiten acercarse a distintas facetas de su estilo.
Al escucharlas, aparece una posible explicación para su primer puesto: sus guitarras tienen una personalidad muy definida y, al mismo tiempo, se integran en la estructura de cada canción.
¿Qué convierte a alguien en uno de los mejores guitarristas?
La respuesta cambia según lo que cada oyente valore. Hay quienes priorizan la innovación, quienes buscan dificultad técnica y quienes prefieren una melodía que les provoque algo.
Por eso, este top 10 funciona mejor como una invitación a escuchar. Comparar un solo de Gilmour con uno de Van Halen permite descubrir dos maneras distintas de construir intensidad. Volver después a Hendrix o Brian May puede cambiar incluso el orden de una lista personal.
¿Estás de acuerdo con Brian May en el primer puesto? ¿A quién sumarías y qué canción elegirías para defender su lugar?
